Diciembre

Diciembre es el mes que pone punto final al año. Poco queda ya, más que celebrar las Navidades con unas cuantas comilonas. Porque Diciembre es sobre todo (para los países occidentales) el mes de los excesos festivos. Da la sensación de que nos hemos ganado un respiro y los excesos nos sirven de catarsis. Que ya llegará después enero con las rebajas (en todos los sentidos) .

Además del final del año, Diciembre nos trae el invierno. Es el mes con menos horas de luz diurna en el hemisferio norte y con más en el hemisferio sur .

Es sobre todo y ante todo el mes de la Navidad. Pero no sólo de Navidad vive Diciembre, que en ocasiones nos ha venido con más disgustos que fiestas. En el año 1347 fue este mes el que trajo la temida peste a Europa.

Austerlitz-baron-Pascal.jpg

El día 2 de diciembre de 1805 fue bueno según para quién. Lo fue para Napoleón, que obtuvo uno de sus mayores logros militares al vencer en la batalla de Austerlitz. No lo fue tanto para la coalición ruso-austriaca a la que se enfrentaba.

En un ámbito mucho más local y un par de siglos antes, otro 2 de diciembre (el de 1617) se iniciaron en Madrid las obras de la Plaza Mayor.

http://www.nasa.gov/content/forty-years-ago-pioneer-10-closest-approach-to-jupiter

Fue un mes de Diciembre cuando conocimos mejor a uno de nuestros vecinos. La sonda Pioneer 10 nos envió las primeras imágenes de Júpiter el 4 de diciembre de 1973.

Sir Isaac Newton (1643-1727)

En el terreno científico Diciembre tiene también, por supuesto, hitos destacables. Los primeros Premios Nobel se otorgaron en diciembre de 1901. Mucho antes, el 25 de diciembre de 1695 nació la que para muchos es la mente más brillante de todos los tiempos, la de Isaac Newton.

Casi dos mil años antes, el 7 de diciembre del 43 a.C. fallecía otro de los grandes hombres que de vez en cuando nos da la Historia: Marco Tulio Cicerón, jurista, filósofo y escritor romano, que ha pasado a la posteridad, entre otras cosas, por sus grandes dotes como orador y por su oposición a la dictadura de Julio César.

El mismo día que Isaac Newton pero de 1899 nació uno de los iconos del cine negro, Humphrey Bogart.

Humphrey Bogart in Casablanca trailer.jpgY Diciembre es, finalmente, el mes de la esperanza. Al terminar el año intentamos dejar atrás los malos momentos y durante un instante confiamos en que lo que viene será mejor. Y es el mes de las promesas. Nos prometemos cambiar todas esas actitudes, manías o hábitos que o no nos gustan o nos gustan pero sabemos que no son buenas.

Ya llegará enero para devolvernos los pies a la tierra.


Procedencia de las imágenes:

El viaje de agua de Amaniel

Mucho antes de que las tuberías del Canal de Isabel II se convirtieran en las venas de Madrid y llevaran el agua corriente a cada hogar de la ciudad, el líquido suministro se realizaba mediante los llamados “Viajes de agua”. Eran acueductos subterráneos o semisubterráneos que conducían el agua hasta las fuentes de la ciudad. Su origen data de los siglos VIII al XI, de la época en que Madrid era una fortaleza árabe para la defensa de Toledo.

Hubo muchos. Algunos transportaban las llamadas “aguas finas”, las más codiciadas para el consumo humano: Alcubilla, Alto Abroñigal, Bajo Abroñigal, Fuente Castellana, Alto del Retiro, arroyo de Oropesa, Amaniel, San Dámaso (arroyo Butarque), Retamar, Fuente de la Salud y Fuente del Rey.

Otros transportaban las “aguas gordas”, agua de menos calidad que aunque se podían beber estaban destinadas a labores de limpieza o regadío.

El que nos llama la atención hoy es “El viaje de agua de Amaniel” llamado también “de Palacio”. Un camino que aún se puede seguir por la superficie, por lo menos en parte, ya que algunos de los mojones que marcaban su ruta siguen en pie en lo que posiblemente es el lugar más asilvestrado que le queda a la ciudad, la Dehesa de la Villa.

 

Mojón indicador del Camino de agua de Amaniel en la Dehesa de la Villa

El viaje del agua de Amaniel se construyó entre 1614 y 1616 durante el reinado de Felipe III, para llevar agua hasta el Real Alcázar de Madrid. El canal subterráneo atravesaba la ciudad desde la Dehesa de la Villa hasta la Residencia Real a lo largo de un viaje de dos kilómetros .

Desde la Dehesa cruzaba por debajo de la calle Guzmán el Bueno, Glorieta de San Bernardo, Gran Vía y terminaba en el Alcázar que se encontraba en lugar que hoy ocupa el Palacio Real.

En el recorrido abastecía también a particulares y a las comunidades religiosas que gozaban de tal privilegio. Estuvo en funcionamiento hasta 1932.

Mojón indicador del Camino de agua de Amaniel en la Dehesa de la Villa

En el blog “Arte en Madrid” podéis encontrar fotografías de los restos de las conducciones subterráneas encontradas en el año 2005.

El nombre del canal responde al nombre primero que tuvo la Dehesa de la Villa, conocida en aquella época como “Monte de Amaniel”. Se llamaba así en honor a Don Lope de Amaniel que fue Guarda Mayor y propietario de estos bosques durante el reinado del Enrique II de Castilla.

El terreno procede de una donación hecha a Madrid por el Rey Alfonso VII en el año 1152 por la ayuda prestada por la villa durante la reconquista y «porque en sus moradores había hallado siempre mayor fidelidad».