Y así fue cómo un clip desató la ira de los nazis

 

Nunca un clip de papel fue tan importante, ni molestó tanto, como en Noruega en el otoño de 1940.

En 1940, hacía años que Noruega había declarado su intención de ser neutral ante cualquier conflicto bélico. Pero sus esfuerzos por mantenerse lejos de la II Guerra Mundial chocaron con su excelente posición estratégica. Tanto Gran Bretaña como Alemania miraban con ojos golosos al país escandinavo. Y con razón. Todo serían ventajas para quien dominara sus extensas costas y los muy convenientes puertos naturales de sus profundos fiordos. Quien controlara Noruega, controlaría el Atlántico Norte. 

A principios de 1940, Francia y Reino Unido pensaron seriamente en un plan para atacar Noruega antes de que lo hiciera Alemania. Los ingleses, incluso, fueron más allá y, por si acaso, minaron las aguas territoriales noruegas.

Y esto fue una excusa perfecta para que Alemania no esperara más.

La maquinaria de guerra nazi se puso en marcha y desembarcó en el país escandinavo el 8 de abril de 1940. Apenas dos meses después, la conquista de Noruega se había completado.

El rey Haakon VII junto al príncipe Olav y la reina Maud en 1913

Como ocurrió en otros países, no todo el mundo estuvo dispuesto a aceptar sin más el temible régimen nazi, así que se organizó un movimiento clandestino. 

Pero el momento más curioso de toda la resistencia noruega contra los nazis fue un movimiento de desobediencia civil ejecutado ante las mismísimas narices de los nazis y sus temibles SS.

Los protagonistas fueron los jóvenes alumnos de la Universidad de Oslo. 

El arma, un simple clip de papel.

EL ANAGRAMA DEL REY

 

Tras la ocupación, los nazis y el gobierno noruego colaboracionista, liderado por el fascista Vidkun Quisling, prohibieron el uso de cualquier símbolo nacional, especialmente el anagrama del rey Haakon VII.

Una joven con el anagrama del rey Haakon VII pintado en su espalda y otra con la frase ‘Abajo el NS’, en referencia al partido de Vidkun Quisling | Museo Noruego de la Resistencia (WIKIPEDOA)

¿Por qué era tan importante el anagrama del rey?

En 1905 Noruega y Suecia disolvieron un ‘matrimonio’ que en la práctica había puesto a Noruega al servicio de los suecos. Para gobernar su recién adquirida independencia los noruegos ofrecieron el trono al príncipe Carlos de Dinamarca, que estableció una condición: sólo aceptaría la corona si el pueblo noruego se pronunciaba a favor de la monarquía en votación popular.

El plebiscito se realizó y Carlos fue coronado con el nombre de Haakon VII.

Y fue una buena elección para los noruegos.

Cuando llegaron los nazis, Haakon VII defendió la soberanía del país frente a los alemanes y estableció un gobierno alternativo, primero en Noruega y más tarde en el exilio en Inglaterra, Por su oposición a los alemanes se convirtió en un símbolo de resistencia y en uno de los monarcas más queridos por el pueblo noruego a pesar de que nunca habló su idioma, sino su danés natal, lo que demuestra, una vez más, que las acciones son más importantes que las palabras.

El anagrama de Haakon VII, una H entrelazada con el número 7, en ocasiones bajo una corona real, se convirtió en símbolo de la resistencia al nazismo. Un símbolo de esperanza para un pueblo subyugado por la tiranía. El símbolo que más odiaban las SS en Noruega.

 Aquel que fuera descubierto ‘in fraganti’ estampando un graffiti en una pared con el anagrama del rey, tenía muy poco futuro en el mundo de los vivos.

Así que los noruegos utilizaron el ingenio.

EL CLIP QUE ENFADÓ A LAS SS

En el otoño de 1940 los universitarios de Oslo protagonizaron uno de los episodios de desobediencia civil más curiosos que se recuerdan. Se pusieron un clip en la solapa. Un simple clip para papel.

Convirtieron el objeto de escritorio más anodino de todos en símbolo de unidad y resistencia al nazismo.

Era algo así como decirse unos a otros en silencio: “estamos unidos frente al invasor, del mismo modo que un clip mantiene unidas las hojas de papel”. 

Incluso se confeccionaron collares y pulseras entrelazando clips.

Imagen asistida por IA

Hasta que los alemanes, que tontos no eran, ataron cabos y declararon ilegal llevar clips en público, lo que, seguramente, fue una de las prohibiciones más curiosas de todo su historial de prohibiciones.

No terminó ahí la cosa.

Los noruegos sustituyeron el clip por un imperdible, que mandaba el mismo mensaje que el clip: “nos mantenemos unidos”. 

Los nazis también se dieron cuenta y prohibieron los imperdibles.

Los noruegos, adultos y niños, utilizaron un gorro rojo (asociado con un duendecillo del folklore navideño escandinavo)

También se prohibieron los gorros rojos

GORROS ROJOS Y FLORES EN LA SOLAPA

Hasta el final de la ocupación alemana, los noruegos idearon diferentes símbolos de resistencia y unión ante el invasor, de apariencia inocuas. 

Gorros rojos prohibidos por los nazis, Museo de la Resistencia noruega |Wolfmann (WIKIPEDIA)

Como no sentarse junto a un alemán en el autobús (lo que enfadó tanto a los nazis que prohibieron a los noruegos viajar de pie en transporte público) o no hablar con alemanes jamás (para lo que fingían desconocer el idioma, entonces, dominante en Europa).

O llevar flores en la solapa cada 3 de agosto.

El 3 de agosto era el día del cumpleaños del rey Haakon VII. Para celebrarlo de manera silenciosa, muchos noruegos se colocaban, ese día, una flor en la solapa antes de salir a la calle. 

A las patrullas nazis, simplemente, les resultaba imposible detener a todos los que llevaban flores en la solapa que eran, básicamente, toda la población. 

HOMENAJE AL CLIP

Tras la guerra, el rey Haakon VII recibió de manos del gobierno la Medalla al Gran Mérito Cívico. El modesto clip tuvo que esperar más para tener su reconocimiento.

 

Actualmente, la escultura de un clip gigante se levanta en Sandvika, cerca del antiguo campus de la Escuela de Negocios BI, unos 17 kilómetros al norte de Oslo. Ha pasado al Libro Guinness de los Récords como el clip más grande del mundo. Se erigió en 1998, mide 7 metros y pesa 600 kilos. Es el homenaje a un objeto muy sencillo que llegó a tener mucho valor. 

Los noruegos están orgullosos de sus clips.

Porque a veces la fuerza más grande viene de lo más pequeño.

También porque atribuyen el invento del clip a su compatriota Johan Vaaler, de manera errónea. 

Pero eso es otra historia.

 

Agosto
Con los ojos en el cielo

Agosto debe su nombre al emperador romano Octavio Augusto (Augustus), que quiso que uno de los meses del calendario llevara su nombre para no ser menos que Julio César, en cuyo honor se había renombrado el mes de Julio.

Statue-Augustus.jpg

Por aquel entonces el mes de agosto se llamaba Sextilis ya que en el primitivo calendario romano ocupaba el sexto lugar. Octavio lo eligió para perpetuar su memoria porque era el mes en que había derrotado a Marco Antonio y Cleopatra. Sextilis tenía 29 días pero el emperador no podía consentir que fuera menos que Julio así que dispuso que se “quitaran” días de otros meses para añadirlos al suyo. Y agosto pasó a tener 31 días.

El mes de agosto es el más caluroso del año en el Hemisferio Norte, lo que está en el origen de varios vocablos, como “agostar” (marchitarse las plantas por exceso de calor), “agostador” (sinónimo de abrasador) o “agostado” (marchito, seco).

Agosto es el mes de la lluvia de estrellas más famosa: las Perseidas, conocida también como Lágrimas de San Lorenzo porque su máximo coincide con la festividad del santo, el 10 de agosto y porque en la Edad Media la visión de las Perseidas en el cielo se asoció con las lágrimas que derramó San Lorenzo al ser quemado en la parrilla.

Las Perseidas se anuncian este año como las más brillantes de los últimos años debido a que el planeta Júpiter ha desviado hacia la Tierra una parte de las partículas del cometa que las produce, el cometa 109P/Swift-Tuttle. Se espera que alcancen la tierra 150-160 meteoros/hora.

Las Perseidas estarán visibles hasta el 24 de agosto pero las mejores noches para observarlas serán las del 11 y el 12 de agosto.

Las Delta Acuáridas no son tan famosas pero también se pueden observar en agosto. Empezaron a caer a finales de julio y se las podrá observar hasta el 23 de agosto.

El día 18 podremos ver la Luna llena de agosto, que es una de las mejores del año para los observadores porque el verano suele traer cielos despejados en la mayor parte de España.

Agosto es un mes muy interesante desde el punto de vista astronómico. El día 23 se producirá una conjunción de Marte con la estrella Antares y podrá verse muy cerca a Saturno a punto de entrar en conjunción, a su vez, con Marte. Y el día 27 tendrá lugar la conjunción de Venus y Júpiter. Los dos planetas se van a superponer y podrá verse un objeto muy brillante después de anochecer.

El mes terminará con otra lluvia de meteoros: Alfa-Aurígidas,que tendrán actividad desde el 28 al 5 de septiembre.

Más abajo, en la Tierra, tenemos también algunas efemérides importantes en agosto. Algunas conmemoran hechos terribles. El día 6 de agosto de 1945 ha pasado a la historia como uno de los peores y más triste: ese día Estados Unidos soltó la primera bomba atómica sobre Hiroshima. Unos días después, el día 9, se lanzó la segunda bomba atómica en Nagasaki.

Vista panorámica del monumento que marca el hipocentro de la explosión atómica de Nagasaki.

Tras los horrores de la Segunda Guerra Mundial tampoco aprendimos a vivir en paz. Cuarenta y cinco años después de Hiroshima, el 2 de agosto de 1990, Irak invadió Kuwait y empezó la Guerra del Golfo.

Agosto ha visto muchas batallas y célebres derrotas, como la del ejército romano a manos de Aníbal Barca el 2 de agosto del 216 a.C.

Uno de los romanos más famosos, Julio César, sentenció otro 2 de agosto (de 47 a.C.), la célebre máxima “Veni, vidi, vici” (“Vine, vi, vencí”). El emperador romano, Claudio, nació el primer día de agosto del año 10 a.C.

Varios siglos más tarde otro mes de agosto vio partir a Cristóbal Colón rumbo a lo desconocido. Era el 3 de agosto de 1492.

TresCarabelas.jpg

Rusia se hizo más pequeña el día que vendió Alaska a Estados Unidos, el 1 de agosto de 1867. Dos siglos antes, en agosto de 1693 el fraile Dom Pierre Pérignon inventó la que iba a ser con el tiempo la bebida por excelencia para toda celebración que se precie, el champán. Fue el 1 de agosto de 1867 en la región de Champagna, en Francia.


Procedencia de las imágenes:

Óscar. El gato que sobrevivió

Prácticamente desde que el hombre decidió “echarse” a la mar y se convirtió en navegante, los gatos se ganaron un lugar en la Marina, tanto mercante como militar, gracias a su indiscutible valor para ahuyentar ratas y otros bichos y con ello preservar la comida (e incluso partes del barco) y evitar enfermedades. De paso servían de compañía para los marineros, lo que también tiene su valor.

De todos los gatos que han formado parte de la tripulación de un barco ninguno tiene una historia tan curiosa como Óscar, el gato que durante la Segunda Guerra Mundial sobrevivió al hundimiento en batalla de tres barcos militares.

Oskar-Sam

 

El primero de ellos fue ni más ni menos que el legendario acorazado Bismarck. El gato formaba parte de su tripulación cuando, en el marco de la Operación Rheinübung, el Bismarck hundió el crucero británico HMS Hood el día 24 de mayo de 1941. La pérdida del barco sentó tan mal a Winston Churchill que dio orden de perseguir y mandar a toda costa al Bismarck al fondo del océano.

Tirpitz astern.jpgLa Royal Navy inició la cacería del acorazado alemán que fue localizado dos días después navegando hacia la costa francesa. En la persecución participaron seis acorazados y cruceros de batalla, dos portaaviones, trece cruceros y veintiún destructores. El Bismarck fue atacado duramente por los barcos británicos, que le soltaron encima más de 2.800 proyectiles de los cuales más de 400 dieron en el blanco. Los británicos consiguieron inutilizar el Bismarck pero a pesar de tanto disparo no pudieron hundirlo. Finalmente el 27 de mayo Hans Oels, primer oficial del Bismarck, dio a la tripulación la orden de abandonar el barco y hundir con explosivos lo que quedaba del acorazado. Oels murió en una explosión junto con muchos de sus hombres cuando recorría las cubiertas del barco para asegurarse de que todos lo abandonaran.

De los 2.200 hombres que llevaba el Bismarck solamente 114 sobrevivieron. Y un gato.

Los barcos británicos recogieron a los supervivientes y fue el destructor HMS Cossack el que encontró al más extraño de todos: un gato negro con manchas blancas maullando a la deriva encima de unas tablas. En su cuello había una placa con el nombre “Oscar”.

HMS Cossack.jpgLos ingleses recogieron al gato y como su nombre les pareció demasiado germano decidieron cambiárselo por “Sam”. Así es como el felino encontró un nuevo hogar en un nuevo barco. Un nuevo hogar que le iba a durar apenas cinco meses.

El 23 de octubre de 1941 el HMS Cossack se encontraba escoltando un convoy cerca de Gibraltar cuando fue alcanzado por un torpedo lanzado por un submarino alemán, el U-563. El torpedo causó una gran explosión que partió el destructor prácticamente en dos. Murieron 159 personas entre oficiales y marineros. Y el gato sobrevivió.

Oskar-Sam, consiguió subir a un bote salvavidas que fue rescatado por el portaaviones HMS Ark Royal (que, por cierto, había participado en el hundimiento del primer hogar del felino, el Bismarck).

HMS Ark Royal h85716.jpg

A estas alturas de la historia el gato era ya conocido como “el insumergible Sam”. Tuvo un pequeño respiro en Gibraltar donde por primera vez en mucho tiempo pudo pasear por tierra. Pero el capitán del HMS Ark Royal creía que el minino traía suerte y dio orden de embarcarlo antes de partir a su próxima misión.

Y de nuevo Oskar-Sam se hizo a la mar e hizo de un barco su hogar. Y de nuevo le duró poco. Menos de un mes.

El 13 de noviembre de 1941 el HMS Ark Royal fue alcanzado por un torpedo lanzado por el submarino alemán U-83. En esta ocasión fue un sólo disparo, pero con mucha puntería. No se pudo salvar el barco, que se hundió con sus aviones y todo. Los tripulantes fueron rescatados por el destructor HMS Legion (G74). Por lo menos en esta ocasión la pérdida de vidas fue mínima. Solamente se perdió una en la explosión causada por el torpedo. Por supuesto, no fue la del gato.

En menos de seis meses el gato Óscar, el “insumergible Sam”, había vivido en tres barcos diferentes en plena Segunda Guerra Mundial. Tres barcos que habían protagonizado enfrentamientos militares y que habían terminado, uno tras otro, en el fondo del mar, arrastrando con ellos muchas vidas humanas.

Tras el tercer hundimiento se decidió licenciar al gato. No sabemos si porque se temían que ya no le quedaran muchas más vidas o porque alguien empezó a pensar que era un poco gafe. Oskar-Sam pasó una temporada en las oficinas del gobernador de Gibraltar y finalmente fue enviado a un hogar para marinos retirados en Belfast. Es difícil que allí hubiera un veterano con un curriculum más espectacular que este felino.

Oskar-Sam sobrevivió también al paso del tiempo. Actualmente se le puede ver en un cuadro de la pintora Georgina Shaw-Baker en el UK National Maritime Museum, Greenwich.


Procedencia de las imágenes: