Cuervos
Los guardianes de la Torre

Cuenta la leyenda que si los cuervos de la Torre de Londres abandonaran la fortaleza, la Torre Blanca, caería y también la Monarquía británica. Es conocido, sobre todo por la Historia, que los británicos nunca se han andado con tonterías ni les han dolido prendas para tomar decisiones drásticas, máxime si la Monarquía anda por medio, así que para evitar el peligro cortan las plumas remeras a los cuervos de la Torre de Londres. Por si acaso.

Raven on Tower Green

Mutilación aparte, los cuervos viven a cuerpo de rey. Desde los tiempos de Carlos II, en el s. XVII, están protegidos por decretos reales que dictan sus cuidados y mantenimiento. Son atendidos con todo el esmero por el Raven Master, “Maestro de los cuervos” y nadie más se les puede acercar. En el siglo XVIII su dieta consistía en lo mejorcito del momento, carne y una jarra de cerveza. Hoy en día su dieta es más equilibrada y consiste en 170 g. de carne cruda al día y galletas de ave empapadas en sangre. Y de vez en cuando una rata.

Cuando se produjo la epidemia de gripe aviar en el año 2006, se construyeron unas pajareras especiales y los pájaros fueron encerrados por primera vez en su historia para evitar un posible contagio.

Raven Master

Los cánones dictan que los cuervos guardianes de la Torre deben ser seis y uno de repuesto. Actualmente hay nueve, que más vale que sobre que no que falte. Sus nombres son: Porsha, Erin, Merlina, Munin, Hugine, Rocky, Gripp, Jubilee y Bran (suponemos que en honor a Bran, el Rey Cuervo, cuya cabeza se supone enterrada en la Torre de Londres).

Con o sin plumas remeras, de vez en cuando se produce alguna “fuga”. El Cuervo Grog desapareció tras ser visto por última vez en un pub del East End y al cuervo George tuvieron que “despedirle” porque se comía las antenas de televisión. Recientemente el cuervo Munin se escapó y fue encontrado cinco días más tarde en Greenwich. Pero no hay problema, la Monarquía está a salvo mientras no se “fuguen”  todos a la vez.

Los cuervos de la Torre de Londres son una excepción en la relación entre humanos y córvidos. El cuervo aparece en leyendas de prácticamente todas las culturas y tiempos, y casi siempre identificado con fuerzas maléficas y de mal augurio. Quizá, por un intento del ser humano de no reconocer que otra especie pueda ser inteligente.

Y lo cierto es que estos animales son una de las especies más inteligentes del planeta.

Son muy hábiles en la resolución de problemas, tienen intuición, son capaces de aprender y enseñar lo aprendido a otros cuervos, pueden reconocer diferentes voces de otras especies, también las humanas y de reconocer individuos sin problemas. Y hasta saben contar.

Son muy juguetones, les gusta divertirse e inventan juegos para ello. En internet se pueden encontrar numerosos ejemplos, no hay más que asomarse por YouTube, donde podemos ver, videos de cuervos practicando actividades tan curiosas como “snowboard” sobre la nieve de los tejados. En la Torre de Londres cuentan que tuvieron un cuervo que se tumbaba sobre su espalda y jugaba a hacerse el muerto.

Son tan inteligentes que saben cómo “aprovecharse” de otras especies para que trabajen para ellos. Cuando encuentran carroña suelen atraer con sus graznidos (llamar) a animales más grandes que ellos, como los lobos, para que “empiecen” la carne, desgarrándola y haciéndoles a ellos más fácil el posterior atracón.

Los cuervos se adaptan rápidamente a cualquier cambio en el entorno, lo que les ha permitido convivir con nosotros en las ciudades e incluso encontrar en ellas grandes oportunidades.

Un estudio realizado por el investigador Nicola Clayton, de la Universidad de Cambridge, probó que los cuervos tienen una capacidad de resolución de problemas y una inteligencia y patrones de comportamiento similar a los niños de hasta 8 años. El experimento consistía en reproducir el problema planteado por la fábula de Esopo, “la jarra y el cuervo”. La fábula cuenta la historia de un cuervo muerto de sed que encuentra una jarra con agua pero con el nivel tan bajo que no puede beber. Para resolver el problema, el cuervo deja caer piedras dentro de la jarra hasta que consigue subir el nivel del agua y beber. En el experimento de Nicola Clayton los animales podían elegir entre objetos de diferente peso, piedras y trozos de espuma de poliestireno. Los cuervos averiguaron sin problemas qué era lo que tenían que echar en el agua y fueron capaces de resolverlo de la misma manera que el protagonista del cuento.

Otro estudio, recientemente publicado en Nature Communications corrobora que los cuervos poseen una Teoría de la Mente básica y son capaces de pensar de forma abstracta y cambiar su comportamiento según lo que perciben.

Joshua Klein, hacker y escritor, ha estudiado durante años a los cuervos y para demostrar su inteligencia ha construido una “Máquina expendedora de cacahuetes para cuervos”. Los cuervos aprendieron a buscar monedas en el suelo, introducirlas en la máquina y esperar a que salieran los cacahuetes.

Joshua Klein participó en TED 2008 con una charla en la que relataba su experiencia y todo lo que había aprendido sobre los cuervos. Y hace una propuesta interesante ¿se puede entrenar a los cuervos para que trabajen para nosotros, por ejemplo, recogiendo basura?

Merece la pena ver la charla para darnos cuenta de hasta qué punto los cuervos son una de las especies más inteligentes y fascinantes de la Tierra, homo sapiens incluido.


Procedencia de las imágenes y vídeos:

La Ciudad 2.0

“Soy el crisol del futuro, soy el lugar donde la humanidad florece o se marchita. Soy construida y reconstruida cada día… Deseo ser inclusiva, innovadora, saludable, próspera y conmovedora. Pero mi potencial sólo puede ser alcanzado a través de ti. Tú puedes forjar una nueva perspectiva global. Comienza por conectar”.

Por primera vez en su historia TED ha otorgado su premio anual, el famoso TEDPrize, no a una persona o grupo, como es habitual, sino a un concepto, el concepto de Ciudad. Y ha declarado el día 13 de octubre como día de la Ciudad 2.0, un día para reflexionar y debatir sobre cómo queremos que sea la ciudad del futuro y cómo podemos construirla entre todos.

Las ciudades ocupan el 2% de la superficie del planeta pero vive en ella la mitad de la población. Consumen el 75% de la energía y emiten el 80% del CO2. Ha llegado el momento de pararnos a pensar si queremos que las ciudades sigan creciendo como hasta ahora, cada vez más sucias, contaminadas e inhóspitas, o si, por el contrario, queremos el día de mañana vivir en un entorno urbano que nos permita disfrutar de una buena calidad de vida, una ciudad limpia, eficiente, segura, sostenible, equilibrada, una ciudad que pueda resolver todas las necesidades humanas, una ciudad donde todos tengan cabida, una ciudad que sea, en definitiva, un buen lugar para vivir.

El día 13 de octubre TED celebra el día de la Ciudad de forma simultánea en 70 lugares diferentes del mundo, entre ellos Madrid. En Madrid el anfitrión del debate es TEDxGranVia, que ha preparado un programa muy completo para debatir sobre la ciudad del futuro. El debate se articulará en torno a la proyección de vídeos TED y 10 charlas impartidas por ponentes presenciales.

El evento comenzará con una revisión del concepto de Smart City, a cargo de Francisco J. González Infantes y Marcelo Soria. Iñaki Romero hablará sobre la negociación local para la transformación global y Francisco Romero nos hará ver si la Ciudad constituye un obstáculo o una palanca para mover el mundo.

Loretxu J. García Arraztoa, desde su perspectiva de constructora de casas empleando para ello contenedores de transporte, nos contará cómo la vivienda puede ser un medio para realizar un cambio social profundo y Ángeles Barrios nos dirá qué hace falta para que las ciudades sean lugares habitables. Gildo Seisdedos compartirá su experiencia sobre cómo el urbanismo puede mejorar la ciudad y Carlos Romero hará lo mismo desde la perspectiva peculiar de la Isla del Hierro.

La tecnología en la educación estará representada por Tíscar Lara con su charla sobre un nuevo modo de aprendizaje: el de la movilidad en red. Para cerrar el evento, un ponente muy peculiar. Jaime Bravo, un estudiante de tan sólo quince años de edad, compartirá sus valientes reflexiones sobre la educación con su charla titulada “Revoluciones y otras necesidades educativas”.

El evento comenzará a las 9:30 h de la mañana en EOI, Escuela de Organización Industrial. TED ha creado un precioso video para estimular el debate. El texto con el que empieza me ha servido para dar pie a esta entrada. El vídeo termina así:

“…  Juntos podemos crear un puente entre comunidades pobres y ricas, reducir espectacularmente la huella de carbono, hacer de lo natural una parte de nuestra vida diaria, promover el emprendimiento, reimaginar la educación, promover la salud. Yo soy la Ciudad 2.0. Suéñame. Constrúyeme. Hazme real”

Ojos en el Sistema Solar

Ojos en el Sistema Solar (“Eyes in the Solar System“) es una herramienta de la NASA que nos permite precisamente eso, ver todo el Sistema Solar y movernos por él sin necesidad de una nave.

Podemos saber dónde está la Estación Espacial Internacional y qué se ve desde allí arriba y, si nos parece que su velocidad de casi 8 km/seg. no es suficiente, podemos, incluso, acelerar su marcha. Todos los planetas y sus satélites están a nuestra disposición para “jugar” y aprender con ellos.

Descubrimos que la NASA tiene un montón de misiones ahí fuera y hasta podemos saber, por ejemplo, qué está haciendo ahora mismo la sonda Nuevos Horizontes (“New Horizons“) o la Voyager 1.

Y no solamente qué están haciendo ahora mismo. La herramienta tiene un histórico desde 1950 hasta 2050 que permite conocer la posición de cada misión en el pasado y en el futuro. Podemos ver en directo, por ejemplo, el paso de la Voyager 1 por Saturno en 1980 y contemplar cómo aprovechó la fuerza gravitacional del planeta para coger impulso en su viaje más allá del Sistema Solar.

Jon Nguyen, Ingeniero en el Laboratorio de Propulsión a Chorro (“Jet Propulsion Laboratory“) de la NASA, es el principal arquitecto de esta herramienta. En una corta charla en TEDxSanDiego realizó la siguiente presentación de estos “Ojos en el sistema Solar”. Y por cierto, ya que hablamos de la Voyager 1, creo que es el momento de realizar un repaso de las sondas que hay ahí fuera, aprovechando, también, que nuestra sonda más viajera ha cruzado o está cruzando, valientemente, la frontera hacia el lugar a donde ninguna sonda ha llegado jamás.